Té blanco con azahar (Hornimans)

 

Un té demasiado “blanco”

 

         Aunque este té también se puede comprar sólo, en este caso se presenta como parte de una caja que ofrece Hornimans bajo el nombre de “Selección de 4 tés antioxi”. Supuestamente se ofrecen cuatro variedades de tés con alto poder antioxidante. Este formato es muy apropiado para probar varios tés sin necesidad de comprar una caja de 20 sobrecitos de un té que no sabemos si nos va a gustar. Así pues, nos vamos a encontrar con cinco sobrecitos de papel de fácil apertura, típicos de la casa Hornimans. En su interior, una bolsita de 1,25 g, bien empaquetada, con un cordel sin grapa, que la une a un cartoncito de cuidado diseño, con el anagrama de Hornimans y la leyenda típica de “una taza de tiempo para ti”. El cartoncito está sujeto a la bolsita mediante un pequeño papel lo que hace que, al cogerlo, sea un conjunto compacto. El único fallo que le veo a la presentación cuidada de esta caja es la información sobre el tiempo de infusión. En la caja pone que hay que infusionar durante 5 minutos y en todos los sobres pone que hay que infusionar entre 3 y 5 minutos. Ambas informaciones me parecen inapropiadas, ya que estamos hablando de cuatro tipos distintos de tés. Pienso que no se debe infusionar por igual un té blanco y un té rojo. Yo recomiendo infusionar este té entre 2 y 3 minutos, no más, si no queremos obtener una infusión demasiado astringente.

         Esta infusión es fácil de encontrar en cualquier gran superficie, pero sobre todo las cajas individuales, es decir, la caja sólo de té blanco. Esta caja de 4 tésantioxi, mi experiencia me dice que la venden como el Guadiana, hay temporadas que están en las estanterías y épocas en las que, misteriosamente, desaparecen.

          Suave, aromático, evocador… el té blanco, prácticamente desconocido hasta hace poco, es lo último y más novedoso en el mundo del té. Se produce principalmente en China, en las altas montañas de la provincia de Fujian.

          Durante sólo unos días, cuando las hojas del té están brotando, después de un invierno de letargo, se recogen únicamente los brotes más jóvenes, aún cubiertos de un corto vello blanco. En este momento los brotes están llenos de energía y de todos los nutrientes. Una vez recolectado el té blanco apenas se manipula: se deja evaporar el agua de las hojas y se secan al aire y al sol manteniéndose intactas todas sus propiedades.

          El té blanco ha sido descubierto recientemente como el antioxidante más potente de la naturaleza..

  

La tarjeta y la valoración (¿Cómo y por qué?)

 

 Sensaciones

 

         En seco presenta un olor demasiado pobre. Uno espera que el azahar te inunde la nariz al sacar la bolsita de su funda, pero no es así. Apenas se percibe un olor levemente ácido. Al infusionar percibimos un olor bastante equilibrado, limpio, ya que continúa no predominando el azahar, pero se aprecia lo suficiente para, prácticamente, matar un toque ácido que ya se intuía en seco.

         El color es muy intenso para ser un té blanco, ya que pasa del ocre para llegar a un cobre brillante. La infusión queda limpia y bastante transparente con un brillo muy bonito.

          Al paladar resulta un té bastante sedoso, con poco cuerpo. Excesivamente ligero y corto, su sabor permanece poco tiempo en la boca. A pesar de resultar un té bastante fresco, el pequeño toque agrio que el azahar no consigue eliminar lo estropea un poco. Curiosamente este té deja una sensación que se percibe en el cielo del paladar.

          Ha resultado ser un té bastante blando, excesivamente “blanco” en el sentido de neutro. Creo que una mayor proporción de aroma de azahar habría mejorado la infusión.

          En la valoración, la nota es 90 (sobre 120), lo que representa 7,50. Si vemos la tarjeta de valoración, vemos que hay bastante discrepancia, desde los 18 puntos de Jose a los 27 de Evaristo. En este caso, en parte es debido a que Evaristo hizo la cata el fin de semana en su casa, ya que no pudo asistir a la cata. Creo que eso influyó favorablemente en la puntuación. En cualquier caso, vemos que en prácticamente todos la puntuación más baja corresponde al sabor, frente al aspecto y al olor, lo que es consecuente con lo que hemos comentado antes.

 

Otros sentidos

 

         Un “blanco” en música puede ser silencio y el maestro de los “Silencios de composición” es Wim Mertens. Uno de los muchos temas fantásticos de oír podría ser este “A tiels leis”, “de acuerdo con las normas”. Una joya sonora donde los silencios forman parte de la música de una forma magistral.

 

 

          Una bonita imagen en la que predominan los “blancos” es este cielo de julio en Bétera.

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Rooibos con especias (Hornimans)

 

El exotismo de África en una taza

 

         Esta infusión (que no té, ya que no proviene de la planta del té, camellia sinensis) se presenta en una caja de 20 sobres de 1,5 g. El diseño de la caja está muy logrado, con la posibilidad de abrirla en horizontal o en vertical. En la caja destaca el mensaje “sin teína” ya que, efectivamente, el rooibos no contiene teína. En su interior nos encontramos sobrecitos de papel de fácil apertura, típicos de la casa Hornimans, de un diseño en consonancia con la caja. Evidentemente el cierre no es hermético, pero sirve para mejorar la conservación de las bolsitas de infusión (al menos no están sueltas dentro de la caja como pasa con las infusiones de la marca Hacendado). Las bolsitas, bien empaquetadas, llevan el cordel sin grapa y en el otro extremo tienen un cartoncito, también de diseño cuidado, con el anagrama de Hornimans y un mensaje: “una taza de tiempo para ti”. Además, el cartoncito está sujeto a la bolsita mediante un pequeño papel lo que hace que, al cogerlo, sea un conjunto compacto. En fin, antes de empezar a preparar la infusión, vemos que han cuidado la estética… las formas también son importantes.

         Esta infusión es muy fácil de encontrar gracias a la difusión de los productos Hornimans. Prácticamente se encuentra en cualquier centro comercial o gran superficie. Además, el rooibos es una infusión que se está poniendo muy de moda, por un lado la promocionan como algo exótico (como todo lo que suena a África) y por otro, el hecho de que no tenga teína, hace que la vendan, bien como una infusión apta incluso para niños, bien como una infusión apropiada para la noche.

         Rooibos, de nombre científico Aspalathus Linearis, es el nombre de una planta sudafricana que en el idioma afrikáans significa arbusto rojo. También se la conoce como té Rooibos (o como té africano), pero no es realmente la planta del té. Con el Rooibos podemos elaborar una infusión de sabor muy agradable, ligeramente dulzón y con el valor añadido de no contener teína.

          El Rooibos pertenece a las leguminosas, es decir, a la misma familia de plantas que el altramuz, la alubia, la veza o el trébol. Sin embargo, ésta sólo crece en Sudáfrica.

          En cuanto a la elaboración de las hojas para infusión del Rooibos, recién cosechado se trocean las ramas en segmentos que miden unos 4 milímetros de largo y, a continuación, se pasan por unos rodillos que los trituran. Acto seguido se humedecen con agua y se esparcen formando montones. A partir de ese momento se deja fermentar la hierba entre 8 y 24 horas. En definitiva, el procedimiento es muy similar al procedimiento que se sigue con el té negro.

         En esta ocasión, nos encontramos el Rooibos mezclado con especias, para aumentar el grado de exotismo. En concreto cada bolsita contiene un 88 % de Rooibos mezclado con canela en un 7 % y el resto se compone de cardamomo y jengibre. La recomendación es preparar la infusión con agua a 100 ºC durante entre 3 y 5 minutos.

 

La tarjeta y la valoración (¿Cómo y por qué?)

 Sensaciones

          En seco ya presenta su característico olor dulzón. No es un olor penetrante, pero sí se aprecia al acercar la bolsita a la nariz. Sin embargo, al infusionar sí que aparece el olor con una gran intensidad, embriagando toda la habitación. Mantiene ese toque dulzón, pero además aparece un leve recuerdo a medicamento, sobre todo mientras está infusionando, con el agua muy caliente. Cuando se enfría, ese matiz desaparece, afortunadamente. Es un olor muy característico del Rooibos, entre especiado y malteado.

          El color es de un rojo oscuro brillante, bastante limpio y transparente. Evidentemente, al no ser té, no debemos compararlo con ninguna de las variantes de té, pero su color es parecido al de los tés rojos, pero mucho más brillante.

          Su sabor es intenso, carnoso, equilibrado en su mezcla con las especias. A pesar del sabor especiado, recuerda a un sabor mineral, terroso. Produce sensaciones táctiles en la boca, al rato de beber; es una infusión larga, que deja recuerdo en la boca. Es una infusión robusta. Salvando las distancias, al rato de beber la infusión es como comer alcachofas y luego beber agua, pero produciendo una sensación agradable en las encías.

          Es una infusión con cuerpo, muy adecuada para tomar, sobre todo, por la noche, para aquellos que les guste el té (negro o rojo) pero que la teína les impide conciliar el sueño.

          En la valoración, la nota es 95 (sobre 120), lo que representa 7,92. Es una buena puntuación. Además, bastante homogénea, si miramos la tarjeta; tanto entre los cuatro catadores como en las tres características que puntuamos.

 Otros sentidos

         Aunque peque de típico y previsible, creo que una música apropiada para esta infusión es el tema “Jammu África” de Ismael Lô. Bien es cierto que el Rooibos es sudafricano e Ismael Lô es senegalés, pero esta canción en concreto es un canto al continente entero. La simbiosis del aroma a Rooibos con los golpes de tambor de la canción es algo realmente impactante. Mi experiencia con África no pasa de un viaje a Marruecos, pero, de alguna forma, me traslada al África subsahariana.

         Y para no dejar los tópicos y mantener los errores, ahora una foto de África, pero no de Sudáfrica, sino de Kenia. Esta foto fue tomada por un antiguo alumno ya hace años (en 2003) en un safari que realizó con sus padres. Como sabía de mi afición por las puestas de sol, me la envió y aquí está, para que todos la podamos disfrutar.

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Té negro Ceylan y Assam (Hacendado)

 

Un té que supera las expectativas

 

         Este té se presenta en una caja de 25 bolsitas de 1,75 g bajo el sencillo nombre de “Té” (como si sólo existiese un tipo de té, o como si no fuese importante saber si el té es verde, negro, rojo,…). En su interior nos encontramos las bolsitas sin ningún aislamiento, sueltas, cada una sujeta con un cordel atado (sin grapa) a un cartoncito con el mismo “enigmático” nombre de té. La verdad es que no se ve ningún esmero ni en la presentación ni en la intención de conservación.

         La marca (Hacendado) ya nos dice dónde encontrarlo… en Mercadona. Imagino que es fácil no guardar ninguna esperanza de encontrar un buen té en un supermercado, más si cabe si el té es de su propia marca. Todo apunta a que nos vamos a encontrar con un té sencillo, débil… de batalla. El té que te sirven en esas cafeterías donde nadie pide té y lo tienen guardado en una caja ya bastante estropeada, junto a la manzanilla y la tila.

          Cuando miramos con detenimiento la caja, encontramos que el té es negro y es una mezcla de Ceylán y Assam, lo cual es de agradecer, ya que no todos los tés especifican ni el tipo ni la procedencia.

 

         El té de Ceylán (Sri Lanka) es primordialmente un té oxidado, es decir, negro. También se produce té verde, pero no de tan buena calidad comparado con el de otros países. Las variedades negras sí suelen alcanzar buenas calidades, aunque sean de las más económicas. Digamos que mantienen un buen equilibrio calidad-precio. En general, son tés de aroma muy perfumado, color dorado y sabor suave.

          El té Assam es un té negro de la India de excelsa calidad, por eso se ha convertido en uno de los tés más requeridos en el mundo entero. Se caracteriza por ser un té donde predominan los aromas dulces y un suave malteado.

          Assam es la zona de la India, situada al noroeste, que mayor producción mundial de té elabora por año.

 

La tarjeta y la valoración (Cómo y por qué)

 Sensaciones

          En seco prácticamente no muestra ningún olor. Al infusionar surge un olor penetrante, algo amaderado y muy agradable. En cierto modo parece que acaricie la nariz.

          El color es pardo brillante, ligeramente velado (al ser un té negro es lógica su falta de transparencia). Nada turbio y muy homogéneo.

          El sabor es equilibrado y con un cierto toque mineral. Ni muy largo ni muy corto, su sabor permanece en la boca, pero no excesivamente; se mantiene como un cierto regusto. Al tacto resulta un té suave… no produce ninguna sensación de aspereza.

          Resulta ser un té sorprendente, básicamente por las pocas expectativas despertadas por su procedencia y su empaquetado. No es un té de sibaritas, pero ha resultado ser un té más que aceptable.

          En la valoración, la nota es de 95 (sobre 120), lo que representa un 7,92. Es una muy buena nota, con pocas discrepancias (entre 21 y 25). Ha resultado ser un té bastante apreciado.

 

Otros sentidos

          Este té me recuerda a la actuación de Paul Potts en el programa Factor X cantando el aria del acto final de la ópera Turandot de Giacomo Puccini, “Nessun Dorma”. Antes de abrir la boca en el escenario, no parecía que fuese a cantar como lo hizo, y eso permitió que la sorpresa fuera enorme, dadas las pocas expectativas creadas. Al igual que este té, el envoltorio no hacía justicia al contenido, si bien hay que reconocer que el aria tenía más calidad que este té.

          Disfrutemos pues de Paul Potts cantando el aria Nessun Dorma.

 

 

         Y para relajar la vista, una mirada al cielo de Bétera una tarde de Noviembre.

 

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Té oolong chino (Tea Bags)

 

Un té con personalidad

          Este té OoLong (té azul) de la marca Tea Bags se presenta en una caja de 20 bolsitas de 2 g. En su interior nos encontramos que cada bolsita va en un envase individual de papel satinado con la inscripción del nombre del té, un dibujito y letras chinas, por las dos caras. En su interior, nos encontramos con la bolsita de té propiamente de la que sale un pequeño cordel que termina en un cartoncito con la simple inscripción “Tea”. Contrasta lo cuidado del envase individual con la sencillez del cartoncito interior. 

         Este té lo compré en una tienda de productos chinos en Valencia (cerca de la bolera, en la zona de Nuevo Centro), por lo que imagino que no será fácil conseguirlo en comercios normales. De hecho, casi todo está escrito en chino (algunas cosas, pocas en inglés).

          El té oolong, también conocido como té azul o “dragón negro” (es el significado literal en chino), es un té semi-fermentado, por lo que se encuentra entre el verde y el negro. Su contenido en cafeína es moderado, ya que no alcanza los niveles de fermentación del té negro (nunca superará el 75% de fermentación).

          Para su elaboración se recolectan hojas jóvenes y se procesan inmediatamente. Primero se marchitan con la luz del sol, después se agitan en cestas de bambú y se ponen a secar, hasta que la superficie  de la hoja quede amarillenta.

          Al reaccionar las sustancias químicas con el oxígeno, los bordes de las hojas se vuelven rojizos. Este período de fermentación u oxidación se detiene mediante la desecación.

          El té oolong tiene un altísimo poder devora grasas, de ahí que esté adquiriendo fama como té para ayudar a adelgazar. Además, es un potente antioxidante siendo un destructor de los radicales libres, lo cual es muy beneficioso como prevención para multitud de cánceres. También reduce la tensión arterial y regula el colesterol.

 La tarjeta y la valoración (Cómo y por qué)

 

 

Sensaciones

          En seco presenta un olor muy difuso, casi inexistente. Yo diría que incluso el leve olor es debido al papel y al cartón de la caja. Cuando se infusiona, aparece el olor, aunque continúa siendo muy suave y con un cierto toque entre “a medicina” y a café recolado. Evidentemente no nos vamos a enamorar de este té por su olor.

          El color, que ha ido adquiriendo de forma muy paulatina termina siendo una especie de oro viejo, muy limpio y traslúcido, sin espuma, sin nada de turbidez. Tiene un aspecto muy homogéneo.

          El sabor es seco. Aunque no es excesivamente amargo, apetece más tomarlo con un poco de azúcar con el fin de adornar su sabor. Efectivamente, gana con un poco de edulcorante, ya que, sin cambiar excesivamente su sabor, le mata el toque final seco, quedando en el paladar un regusto agradable.

         Sin embargo, al terminar de tomar el té, la boca se queda con un regusto como antes de poner azúcar. Es como si su propio sabor se mantuviera por encima de todo lo demás.

          La sensación final es la de haber tomado un té con personalidad, pero que no termina de caerte muy bien. Aunque eso no impide que desees probar suerte en otra ocasión.

          En la valoración, la nota es de 82 (sobre 120), lo que representa un 6,83. Además, la valoración es muy similar en los cuatro (20 y 21). Para ser un té de sabor fuerte, parece que no ha gustado demasiado.

 Otros sentidos

         Una música adecuada para escuchar mientras se toma este té puede ser el aria “un vel di vedremo” de la ópera de Puccini Madame Butterfly, en concreto la versión interpretada por la maravillosa María Callas.

         La siguiente también es una imagen con personalidad, un cielo de otoño desde Bétera, al atardecer.

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Té Sencha japonés (Clearspring)

 

Un té para meditar

 

         Este té Sencha (una variedad japonesa de té verde) de la marca Clearspring, viene en una caja de 20 bolsitas de 2.5 g.. En su interior nos encontramos con dos bolsas de papel metálico, herméticamente cerradas, que contiene cada una 10 bolsitas, lo que pretende contribuir a su mejor conservación, aunque sería mejor el envasado individual. Las bolsitas individuales tienen un aspecto delicado, como de seda (no es así, pero tiene una textura y un brillo que lo recuerda).

          Es un té de cultivo orgánico que hay que infusionar durante sólo 1 o 2 minutos.

         Este té lo compré en una herboristería de L’Eliana (Valencia) y básicamente fue porque la caja me atrajo. La estética zen y el gradiente verde me supo cautivar.

           El té Sencha es uno de los tés verde más populares en Japón. De hecho “sencha” significa literalmente “común” en japonés. Proviene de Nagata Chaen, en la región de Kyoto, y está hecho con las primeras hojas de té de la temporada recogidas cuando tienen sus aromas más potentes al final de la primavera, realizándose un cultivo de forma totalmente orgánico.

          Esta variedad de té se obtiene sólo de la recolección de hojas jóvenes. Se consigue a partir de la hoja entera de té, sin ningún tipo de proceso de molienda, y su secado se realiza exponiendo directamente las hojas a la luz solar. Además, la fermentación del té verde japonés se detiene (para que se mantenga como té verde y no se convierta en té negro o rojo) mediante vapor de agua, lo que preserva mejor el sabor y el aroma, a diferencia del té chino que se realiza mediante el calentamiento en planchas. Posteriormente se empaquetan directamente para que conserven sus aromas originales.

          El té Sencha posee propiedades adelgazantes y diuréticas (por otra parte, como la inmensa mayoría de tés), es rico en vitamina C y tiene un bajo contenido en teína.

 

La tarjeta y la valoración (Cómo y por qué)

 Sensaciones

          En seco, presenta un olor intenso con un fondo tostado. Sin embargo, la infusión cambia totalmente de aroma. Curiosamente es menos intenso y muestra un toque agrio. Huele como a hierva recién cortada.

          El color es amarillo brillante, muy clarito, neblinoso. Al mirar a su través da la sensación de luminiscencia. Mientras se está infusionando, forma una espumita blanca que desaparece rápidamente al extraer la bolsita, quedando la taza totalmente homogénea, limpia.

          El sabor es muy suave, excesivamente suave. A los paladares acostumbrados al azúcar (la mayoría de nosotros) le puede resultar ligeramente amargo, sin embargo, se puede tomar solo dada su falta de intensidad.

          A medida que el nivel de la taza va disminuyendo, notas como cada vez te va gustando más. Es como si el sabor se fuese acumulando en la boca y cada vez lo notas más. Un poco es como si el té te fuese enseñando a saborearlo.

          El resultado final es una sensación de relajación muy agradable.

         En la valoración, la nota adquirida es de 83 (sobre 120), lo que representa un 6,92. Es nuestra primera cata y no tenemos referencia. No sabemos si va a ser una nota alta o baja.

 

Otros sentidos

          Una música adecuada para este té puede ser música de shakuhachi, flauta japonesa. En concreto el tema tradicional llamado Kumoi Jishi. Música y té harán que tu entorno se diluya y te sientas realmente relajado.

 

Para relajar la vista…

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